jueves, 24 de agosto de 2017

La culpa es de Martha Higareda



Hace algunos meses apareció en la cartelera una película llamada 3 idiotas que me dieron muchas ganas de ver, sobretodo porque el director es Carlos Bolado (Promesas, Tlatelolco, etc). Me llevé una de las más grandes decepciones cinematográficas hasta ahora, la película me pareció una cochinada, con una historia simplona y absurda, llena de detalles incoherentes. Luego de verla quise escribir una crítica titulada Cine idiota para gente idiota, pero la apatía, quizá exacerbada por la propia cinta me alejó de teclear mi malestar.

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La verdad es que me choca esa pedante postura de creer que todo el cine mexicano será malo, o que todas las comedias nacionales serán ridículas y absurdas sólo por  haberse realizado en el país de los tacos (de los que se comen). Hay películas de las que después de haber visto el tráiler me dan ganas de ver, ha habido alguna que he visto más por morbo o porque tenía ganas de ir al cine, o porque tenía un boleto gratis. Otra verdad es que me gustan las comedias, me gusta reír. Aunque no ría cuando todos los demás lo hacen.

Fui a ver Hazlo como hombre, no sólo para ver a Aislyn Derbez, sino porque me pareció que podría tratarse de una película digna de ver, divertida. Y a pesar de leer un fragmento de una crítica algo negativa sobre ella me aventuré a verla (lo mejor fue darme cuenta en la taquilla que tenía un boleto gratis con palomas, nachos y refresco). Pasó lo contrario que con la de los Idiotas, la película me gustó. Me pareció adecuado el manejo de la salida del closet, con énfasis en los prejuicios idiotas que se escuchan aún todos los días en este país. Me gustó el tono de farsa de la primera parte de la cinta.


Luego –no sé de qué forma se habrá formado esa idea en mi cabeza–, me quedé pensando que toda la culpa es de Martha Higareda, porque de las otras tres comedias mexicanas que vi en el último año y medio, las únicas dos que me parecieron horribles fue en las que aparece la famosa actriz que se agrandó los pechos (que por cierto, un primo me hizo notar que siempre hay una escena en la que hay una toma descarada sobre su escote; su, según él, famosa “escena de chichis”). Y la cosa no es que salga ella, la cosa es que Martha es productora de esos horrendos filmes, así que tiene responsabilidad en el producto final. El otro bodrio es No manches Frida.

Otra cosa es que esa idea de hablar de cine idiota para gente idiota es una idea muy pertinente porque esos dos espantosos filmes tuvieron una muy buena recaudación en taquilla; de hecho escuché a varias personas decir que les habían gustado mucho. Y no es que me las dé de exquisito, pero las cosas malhechas se notan. Pero pues si eso les gusta, eso les seguirán dando.

Una nota final. En la de los Idiotas es evidente lo bien que ha tratado la vida a Martha Higareda. Si la comparamos con Luis Fernando Peña, su coprotagonista en Amarte duele, ese cuate si se ve requetetraqueteado.