miércoles, 15 de noviembre de 2017

Dramas cinéfilos


Creo que la gran mayoría de la gente al ver el poster de esta película pensará que se trata de una comedia, digo, es Ben Stiller, el de Loco por Mary. Y aun si uno no conoce el nombre del famoso actor lo puede reconocer por alguna de sus chistosas películas. 

Hasta aquí estoy de acuerdo, alguien que no comparte conmigo el virus de la cinefilia difícilmente habrá leído la sinopsis y visto el trailer de la cinta. Pero hay que ser demasiado holgazán –y en eso hay niveles bárbaros–, para no acercarse a leer los dos pequeños comentarios que sobre la película se exhiben en el citado afiche. En ninguno de los dos hay la más mínima referencia hacia un filme cómico. De hecho en el de la parte superior se habla sobre el gran trabajo dramático del famoso actor.

La película es un drama, en todo caso un drama cómico, de un humor bastante caústico; una de esas películas en las que se te escapa una carcajada ante lo absurdo o jodido de la situación. Si pagaste por ver una comedia simplona para acompañar con las palomas y el refresco ésta no era la opción a elegir, debiste entrar a ver la de Thor que tiene una inesperada comedia. 

Es una de esas películas que me gustan, sobre la vida; generalmente sobre su lado jodido y contradictorio, de esas que te reflejan en alguna parte y te hacen preguntarte cosas. 

Había en la función bastantes personas jóvenes, con jóvenes me refiero a menores de veinte. Incluso había dos niños con su padre. Además la película estaba en inglés, su idioma original. Creo que esta última fue la razón para que un señor se levantara de su asiento a menos de un minuto de haber comenzado la función, regresó e instantes después salió con su esposa de la sala. 

Hasta ahí todo bien. Mis solitarias risas contrastaban con el silencio del lugar. Yo estaba satisfecho. Me pareció una muy buena película. Pero tres asientos a mi derecha se había sentado una pareja que llegó como diez minutos después de iniciada la función, y mientras aparecían los créditos finales de la película, la chica le dijo algo molesta a su novio que la película no le había gustado ni tantito, a lo que el chico se quejó de que había sido un error poner a ese actor de películas divertidas en un papel tan lúgubre –un casi cincuentón en plena crisis existencial–, aunque no usó ese adjetivo.

Pero bueno, es una de las cosas que pasan cuando entras a ver lo que sea, lo que esté más próximo a empezar o lo que ya ha empezado pero es protagonizado por quien crees que sólo hace películas chistosas.

Otro drama.